Para Ruben, la música no es algo que suena mientras hace otra cosa: organiza sus días, su trabajo y su relación de pareja. Por eso, cuando empieza a perder la audición, no se encuentra únicamente ante un problema para seguir tocando. También debe preguntarse qué queda de la vida que había construido alrededor de la batería. Esa es la premisa de Sound of Metal, una película que invita a prestar atención a un recurso del cine que a menudo pasa inadvertido. La clave de su historia no está solo en lo que se muestra, sino en cómo el sonido cambia nuestra relación con el protagonista.
Dirigida por Darius Marder y protagonizada por Riz Ahmed, la película combina un drama personal con una forma de acercarse a la perspectiva de su personaje. Su punto de partida permite hablar de música, identidad y adaptación sin convertir esos temas en una lección con una respuesta sencilla. Si buscas saber de qué trata, quiénes participan y por qué recibió tanta atención por su trabajo sonoro, estas son sus claves, sin revelar el desenlace.
De qué trata Sound of Metal
Ruben Stone es un baterista que lleva una vida itinerante junto a Lou, su pareja y compañera musical. Ambos forman un dúo de punk y metal. Cuando él comienza a perder la audición, la posibilidad de mantener esa rutina se vuelve incierta. Ruben también se encuentra en recuperación de una adicción, de modo que el cambio llega en un momento en el que preservar su estabilidad tiene un peso particular. Lou lo ayuda a entrar en una comunidad de apoyo para personas sordas, donde conoce a Joe.
El conflicto inicial enfrenta dos deseos difíciles de conciliar: recuperar cuanto antes su vida anterior y aprender a relacionarse con una situación nueva. La batería concentra ese problema porque es, al mismo tiempo, una herramienta de trabajo y una parte de cómo Ruben se reconoce a sí mismo. La película parte de esa tensión para plantear una pregunta más amplia: ¿cómo reaccionamos cuando algo que dábamos por seguro deja de sostener nuestro proyecto de vida?
El argumento no exige que el espectador sea músico para comprender lo que está en juego. Una profesión, una rutina o una relación también pueden convertirse en la manera con la que definimos quiénes somos. Desde ese ángulo, el interés del personaje está en la distancia entre lo que le sucede y lo que él desea que suceda. No hace falta adelantar sus decisiones posteriores para reconocer la fuerza de esa distancia: ya está presente en la premisa.
El sonido como punto de vista, no como simple acompañamiento
En muchas películas, el sonido ayuda a completar la imagen: una puerta que se cierra, una canción que crea ambiente o una voz que aporta información. En Sound of Metal, su diseño también funciona como una vía para aproximarse a Ruben. El trabajo de Nicolas Becker permite que la experiencia sonora forme parte de cómo se cuenta el cambio del protagonista. Por eso, centrarse únicamente en las actuaciones o en el argumento dejaría afuera una parte importante de la propuesta.
Esta diferencia se puede entender sin conocer términos técnicos. Una cosa es observar a un personaje desde fuera y otra es que la película modifique el acceso del público a la información para acercarlo a su perspectiva. El sonido puede establecer esa distancia o reducirla. Se convierte así en una decisión narrativa: influye en qué atendemos, en qué esperamos y en la relación que construimos con quien ocupa la pantalla.
Conviene distinguir esa aproximación artística de una explicación médica. La experiencia de Ruben corresponde a un personaje concreto; no resume cómo oyen o viven todas las personas sordas. Tampoco permite concluir que el ruido de sus conciertos sea la causa confirmada de su pérdida auditiva. La historia se puede analizar por lo que plantea sobre identidad y cambio sin utilizarla como diagnóstico ni como representación universal de la sordera.
Riz Ahmed, Olivia Cooke y el reparto de la película
Riz Ahmed interpreta a Ruben, mientras que Olivia Cooke encarna a Lou. Paul Raci es Joe, una figura central de la comunidad a la que llega el protagonista. Completan el reparto, entre otros, Lauren Ridloff como Diane y Mathieu Amalric como Richard Berger. Estos nombres ayudan a situar una historia en la que la relación de pareja y el encuentro con otras personas tienen importancia junto al conflicto individual.
Lou es compañera sentimental y musical de Ruben, por lo que el cambio afecta una vida compartida. Joe, en cambio, introduce una perspectiva diferente a la que el protagonista trae consigo. Esa diferencia abre una conversación sobre cómo se entiende la adaptación y qué se espera de ella. Las posiciones de los personajes pueden generar preguntas en el público, pero ninguna debe convertirse automáticamente en la opinión de toda una comunidad.
La presencia de la lengua de señas estadounidense también forma parte de la película. Es importante no reducir su premisa a la idea de que perder audición significa perder toda posibilidad de comunicación. La historia incluye relaciones y formas de comunicarse que amplían el mundo al que llega Ruben. Su dificultad personal para aceptar un cambio y la vida de las personas que conoce son dimensiones relacionadas, pero no idénticas.
Qué Oscar ganó y de qué año es Sound of Metal
Sound of Metal es una película de 2019 y formó parte de la sección Platform del Festival Internacional de Cine de Toronto de ese año. Su recorrido posterior explica que también esté asociada a 2021: fue en esa edición de los Oscar cuando recibió seis nominaciones y ganó dos premios. Para ubicarla correctamente conviene distinguir el año de la película del año de sus galardones.
Sus premios fueron Sonido y Montaje. Mikkel E. G. Nielsen recibió el Oscar de montaje, y el galardón de sonido reconoció a Nicolas Becker, Jaime Baksht, Michellee Couttolenc, Carlos Cortés y Phillip Bladh. Las otras nominaciones fueron a película, actor protagonista para Riz Ahmed, actor de reparto para Paul Raci y guion original. Ahmed y Raci estuvieron nominados, pero no ganaron esas categorías por esta película.
La combinación de sonido y montaje resulta especialmente pertinente al hablar de esta propuesta. El montaje organiza la duración y la relación entre los momentos; el sonido modifica cómo accedemos a ellos. Un premio no obliga a que una película guste a todo el mundo, pero en este caso señala dos áreas que conviene observar para entender su forma de narrar. La conversación no se limita, entonces, a si la historia resulta triste o esperanzadora.
Cuánto dura y quién la escribió
La película dura 120 minutos, es decir, dos horas. El guion es de Darius y Abraham Marder, con una historia acreditada a Darius Marder y Derek Cianfrance. Darius Marder también se encarga de la dirección. Esa duración le da espacio a un conflicto que abarca el trabajo, la pareja y la entrada en una comunidad nueva: el cambio de Ruben afecta varios apoyos de su vida a la vez.
Si el vínculo entre batería e identidad despierta tu interés, puedes seguir con las curiosidades de Whiplash y su mirada al mundo de la batería. En aquella historia, el instrumento concentra la ambición del protagonista y la presión por sobresalir. En la premisa de Sound of Metal, la pregunta cambia: ¿qué lugar ocupa la música cuando seguir con la rutina anterior se vuelve incierto? La comparación permite explorar dos maneras de construir un personaje alrededor de lo que hace.
Qué comentan algunos espectadores y qué sugiere el título
En la conversación de Facebook que motivó este artículo, un comentario destacaba el diseño sonoro por acercar al público a la perspectiva de Ruben. Otro valoraba la tristeza que puede surgir de una situación cotidiana, sin necesidad de una tragedia presentada con grandilocuencia. Son lecturas de esa publicación, no un consenso de todos los espectadores. Ambas ponen el foco en cómo se comunica el conflicto, más que en la cantidad de acontecimientos del argumento.
También surgía una pregunta sobre el título: ¿por qué Sound of Metal si el dúo se relaciona con el punk? La premisa describe su música como punk y metal, pero reducir el título a una etiqueta de género deja afuera el lugar central del sonido. Es posible leerlo desde esa relación entre música, percepción y experiencia física. Esa es una interpretación, no una explicación única que deba imponerse a todos, y no requiere revelar decisiones posteriores del protagonista.
Para ampliar la mirada sobre el papel del sonido en pantalla, la banda sonora de El Eternauta y sus canciones ofrece otro punto de entrada. Una canción puede aportar memoria, ambiente o asociaciones a una escena. El caso de Ruben invita a pensar, además, en cómo el diseño sonoro puede acercarnos a un punto de vista. Son recursos distintos dentro de una misma pregunta: cuánto de una historia comprendemos por lo que escuchamos.
Sound of Metal parte de un baterista que ve alterada su rutina, pero su interés no termina en la posibilidad de volver a tocar. El cambio obliga a revisar una relación con el trabajo, con otras personas y con la propia identidad. Por eso, la pregunta abierta al comienzo encuentra su sentido en la forma de contar: el sonido no se limita a ilustrar lo que le ocurre a Ruben. Ayuda a que el público se acerque a un conflicto que también puede reconocerse lejos de un escenario musical.





